El orbayu islandés nos recibió en Keflavik. El sofocante calor de Alicante donde nos subimos al avión contrasta con el clima veraniego islandés. Aquí las temperaturas son bajas.
Montamos los Kickbike , ensamblamos el Extrawheel, alforjas. .. Todo listo, rodamos ensimismados con el paisaje volcánico, derrochando con cada kick, esas ilusiones que habíamos ido acumulando, esos deseos por estar donde ahora rodamos en los Kickbike.
En los kickbike no echamos de menos el sillín, la biomecánica de movimientos requiere mas energía y esfuerzo, así lo quisimos, no hay queja.
Tan parecido el kickbike y la bicicleta, tan diferente al mismo tiempo.
Liberamos todas esas ilusiones contenidas para dejar sitio a nuevas que creen proyectos futuros.
Es lo bueno de la vida, siempre hay algo nuevo que nos puede impulsar para seguir aprendiendo.
Después de un verano sin internet, al fin os dejo un comentario para deciros lo mucho que me gustó vuestro viaje. Una PA-SA-DA !!! Aunque para un amante del ciclismo clásico como yo, me resulta dificil entender como podeis avanzar por esas pistas pedregosas. Ya me contareis (O me dejais probar jeje)
ResponderEliminarEnhorabuena chicos !!!!
Un abrazo.