Fuimos, vamos paralelos a la costa, en distinta dirección a Eolo. Nos empleamos a fondo pues el viento lleva genio.
Ahora las alforjas van a tope ya que llevamos además de la ropa, herramientas, calzado y repuestos; víveres suficientes para varios días; las distancias entre un supermercado y otro son largas; las piernas, los músculos se fortalecen más por el esfuerzo.
Hay nieve en Esja, montaña que bordeamos, hay nieve en Akrafjall.
9 grados y viento. Para ir en Kickbike ésta temperatura es buena pues el cuerpo en movimiento genera mucho calor. Preferimos e fresco al calor.
Hvalfjörôur es el panorama que nos inunda los ojos; los olores delicados ligeramente dulces de las plantas que azota el viento nos envuelve en magia con sabor de vainilla.
Los fiordos suelen concentrar gran diversidad de especies aladas. Vamos viendo muchas plantas con una geometría fractal perfecta, escuchando esas aves que silvan canciones de vikingos...
Los Islandis, ohh! los islandis, que belleza de caballos. Ya acariciamos algunos. Una atracción poderosa hacia tal criatura.
Hoy llueve, así que nos pondremos los Gore~tex y continuaremos rumbo al norte.
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