Por la 51 llegábamos a Akranes con sol y por la 51 regresamos al punto de la N1 por donde continuar nuestra aventura.
Había, hay otra forma de llegar a Akranes, que, según desde dónde se inicie camino hacia la pequeña población, recorta hasta 45 km, pero... no está permitido el acceso a Kickbikes, tampoco a bicicletas.
Es un túnel de 5762 m. a 165 m. bajo el nivel del mar.
No quiero imaginar la concentración de monóxido de carbono que allí hay, el ruido, el tráfico... Mejor por la 51.
Además, un mismo camino, puede ser tan distinto cada vez que se recorre...
En Akranes nos despedimos de Penélope, su compañero e hijas. Viajan por toda Islandia en un Land Rover con un remolque todoterreno diseñado y construido por ellos mismos. Extraordinario diseño. Eficiencia y organización en un espacio aprovechado 100%. Tuvimos la oportunidad de ver cada detalle.
La lluvia hizo diferente el camino, hasta el punto de la N1 donde continuar dirección Borgarnes.
Montañas áridas piramidales, salpicadas de neveros. Largas rectas de asfalto que facilitan muchísimo el ritmo constante. La cadencia de kicks es buena.
Tiempo de luz para ver muchas cosas. Paisajes, patos, costumbres...