De vuelta de Norôlingafljót, motivados, kickbikeamos a un ritmo buenísimo. Quizás tan raudos porque ya sabíamos dónde ponen un buen plato vegetariano o porque deseamos movernos por lugares que aún no vimos.
De vuelta de Norolingafljót, por la misma carretera, la unica; la tormenta quedaba lejana, y un arco iris lució sobre uno de los lugares que habíamos pasado por alto días atrás.
Estrepitosas, bellísimas cascadas en Hraunfossar. Inolvidables. Como inolvidables los cisnes sobre las límpidas aguas de un hermoso lago en un campo de algodones cerca de Reykholt.
Continuamos hacia el norte, galopando en nuestros Kickbikes, para vivir la mágica Islandia.