Hay días y noches. De vez en cuando nos apetece más disfrutar de las piscinas termales por la mañana. Los vasos estan graduados a diferentes temperaturas. Van de 38 grados a 42 y en casi todas el paisaje que se observa desde el agua es naturaleza pura. Cascadas o pequeñas colinas salpicadas de neveros...
Al salir del agua procuramos nutrirnos bien al mediodía, para luego continuar kilometrando en Kickbike al atardecer y noche.
Son buenos también esos días en que la lluvia está ausente; cuando el asfalto o la gravilla no rezuman agua o barro. Son días frescos por estas latitudes aún siendo verano. Temperaturas ideales para ir en Kickbike.
Días soleados, sí. Días luminosos, esplendorosos, brillantes, frescos que agradecemos. Los Gore~tex y las camisetas de merino que llevamos, cortan el viento y nos protegen del frío de una manera muy efectiva en actividad.
Salimos siempre despacio; calentando poco a poco. En unos kilómetros nuestros cuerpos se acoplan a los Kickbikes hallando el punto de gravedad conveniente en ascensos, bajadas gozosas o infinitas planicies. La respiración se vuelve más profunda; se coordina acompasada con piernas, brazos , espalda, abdomen. Sinuosos movimientos sobre el Kickbike.
La tierra y el sol se confabulan mostrándonos una paleta de colores que los soplos ventosos mezclan en el lienzo del horizonte cada vez más cercano. Escenas para un recuerdo.
Los últimos silbidos de las aves marineras replegan alas entre arbustos carnosos; el suave rumor del agua oceánica que viene a abrigarse y descansar en el tranquilo fiordo...
Nosotros kick a kick con los sentidos a flor de piel.
Llegar dónde no estaba escrito, dónde el esfuerzo nos rinda. Despertar con curiosidad por ver con la luz del día lo que la noche velaba...