23 agosto 2015

HVERFJALL-DIMMUBORGIR

Heverfjal. Hace 2700 años estuvo activo. Dicen, han calculado, que así ocurrió. Su nombre significa "La montaña cráter". Es un cono de tobas, originado en una erupción hidromagmática  en la orilla oriental del Lago Mývant.

El 'pacificador' Mývant, que traducido quiere decir: lago de las moscas enanas.
Mý: mosca enana. Vant: lago.

Todo esto concentrado en  una de las zonas más bonitas de Iceland. Bueno, a decir verdad...no sé... se puede dudar a la hora de elegir qué es mas bonito aquí, toda Islandia es mágica.
Heverfjal, Mývatn. Se encadenan unas áreas con otras. Námajfall.

Cráteres y seudo cráteres  emergen del agua cristalina en el que cientos de patos, aves  y peces conforman un ecosistema de clima subpolar oceánico en esta isla.

Hemos ascendido el Heverfjal desde Vgahraun; recorrido maravillados su  circunferencia a 452 msnm. La bajada por un zig- zag, porteando el Kickbike. Nos encontramos con gente extraordinaria de Valencia que conforma el grupo  'Montañas del Mundo'. Kickbikeamos suelos geométricos  pedregosos; areniscos azabache; grindamos al sol con las corrientes del viento. Dimmuborgir y su arco, el olor de las bayas, de los álamos...

19 agosto 2015

DÍAS Y NOCHES

Hay días y noches. De vez en cuando  nos apetece más disfrutar de las piscinas termales por la mañana. Los vasos estan graduados a diferentes temperaturas. Van de 38 grados a 42 y en casi todas el paisaje que se observa desde el agua es naturaleza pura. Cascadas o pequeñas colinas salpicadas de neveros...
Al salir del agua procuramos nutrirnos bien al mediodía, para luego continuar kilometrando en Kickbike al atardecer y noche.

Son buenos también  esos días en  que la lluvia está ausente; cuando el asfalto o la gravilla no rezuman agua o barro.  Son días  frescos por estas latitudes aún siendo verano. Temperaturas ideales para ir en Kickbike.
Días soleados, sí. Días luminosos, esplendorosos, brillantes, frescos que agradecemos. Los Gore~tex y las camisetas de merino que llevamos, cortan el viento y nos protegen del frío  de una manera muy efectiva en actividad.

Salimos siempre  despacio; calentando poco a poco.  En unos kilómetros nuestros cuerpos se acoplan a los Kickbikes hallando  el punto de gravedad  conveniente en ascensos,  bajadas gozosas o infinitas planicies. La respiración se vuelve más profunda; se coordina acompasada con piernas, brazos , espalda, abdomen. Sinuosos movimientos sobre el Kickbike.

La tierra y el sol se confabulan mostrándonos una paleta de colores que los soplos ventosos mezclan en el lienzo del  horizonte cada vez más cercano. Escenas para un recuerdo. 

Los últimos silbidos de las aves marineras replegan alas entre arbustos carnosos; el suave rumor del agua  oceánica  que viene a abrigarse  y descansar en el tranquilo fiordo...
Nosotros kick a kick con los sentidos a flor de piel.

Llegar dónde no estaba escrito, dónde el esfuerzo nos rinda. Despertar con curiosidad por ver con la luz del día lo que la noche  velaba...

16 agosto 2015

510 KM DE KICKS

500 Km. de kicks.

Lo celebramos con un grito vikingo bajando un puerto de montaña que  subir fue duro.
Suerte que mires donde mires es fascinante.

Diez kilometros más y llegamos a Staôur al atardecer.
Nos atrincheramos en una estación N1 y comimos a dos carrillos.

Nos vamos a descansar, a contar ovejas de tres en tres...

15 agosto 2015

INOLVIDABLE

De vuelta de Norôlingafljót, motivados, kickbikeamos a un ritmo buenísimo. Quizás tan raudos porque ya sabíamos dónde ponen un buen plato vegetariano o porque deseamos movernos por lugares que aún  no vimos.

De vuelta de Norolingafljót, por la misma carretera, la unica; la tormenta quedaba lejana, y un arco iris lució sobre uno de los lugares que habíamos pasado por alto días atrás.

Estrepitosas, bellísimas  cascadas en Hraunfossar. Inolvidables. Como inolvidables los cisnes sobre las límpidas  aguas de un hermoso lago en un campo de algodones cerca de Reykholt.

Continuamos hacia el norte, galopando en nuestros Kickbikes, para vivir la mágica Islandia.

14 agosto 2015

UN RÍO EN LA F578

Adentrarnos en las pistas con el Kickbike, alejarnos del asfalto por unos días .
Salimos de Húsafell cargados de energía. Los baños en las piscinas termales recuperon cualquier pequeño síntoma de sobrecarga de nuestros músculos.
Nos adentrábamos al fin en un terreno de tierra, piedras, lava petrificada , cenizas volcánicas.

Constante ascenso. Kick a kick enseguida entramos en calor y buen ritmo;  en desniveles muy pronunciados empujamos ;  maravillados con el paisaje que se nos iba abriendo.
Discurrimos por lo que fue un gran río de lava volcánica; por encima de pliegues de magma que al enfriarse tomaron formas curiosas. Redondeados escalones, pliegues, superposiciones... Ahora en parte  cubierto de musgo.

El primer día  de pista paramos algo apartados de un caudaloso río procedente del glaciar Langjökull.
Unos motoristas nos avisaron que se prognosticaba una fuerte tormenta. Esa noche fue tranquila.

Al amanecer y echar un vistazo al río, vimos un pescador con su caña y su afición disfrutando el intenso fluir.  Las aguas bravas y salvajes. Hay buenos salmones y truchas.

En varios porteos sacamos todo el equipo al camino, allí ensamblamos bien. Cada vez que nos vamos de un lugar, recogemos y nos aseguramos de no dejar embalajes o plásticos. Agradecemos poder acampar libremente. Lo menos que hay que hacer es cuidar que todo quede de igual manera que como nos lo encontramos.

Nos pusimos en marcha, abrigados. El cielo estaba gris plomizo y el viento movía las nubes en grandes masas, muy rápidamente . Comenzó a llover bastante,las rachas de viento nos golpeaban. De nuevo nuestras direcciones se contraponían .
Que nadie me pregunté por qué son los mejores momentos de la aventura. ¿Por qué, cuando más disfruto? No sé muy bien explicarlo. Esos instantes en que una se siente tan pequeña ante los elementos en el medio, y al mismo tiempo sacando la fuerza para continuar adelante y superar los obstáculos que surgen. Sentir la vida.

Nos desviamos a Surtshellir.  Recordamos lecturas de Julio Verne estando allí. Una inmensa gruta, un gigante conducto hacia las entrañas  del centro de la Tierra...

El terreno varía tanto de color, como en dureza. A veces piedras negras, gravilla, rocas como piedras pómez, otras más sueltas  rojas y muy desmenuzadas; polvo, cenizas. Barro y charcos.
Nos llovió hasta llegar al punto en que la naturaleza dijo:
-Hasta aquí habéis llegado por ésta  vez. Podéis regresar por donde habéis  venido. Gracias por la visita...
El río bien crecido y alegre pasa estos días por encima de la F578.

Nos miramos atónitos.

Unos 30 metros de río, con una profundidad considerable nos cortaba el paso.
Nos tomamos un tiempo de reflexión. Analizamos, valoramos...
Cruzar. La temperatura del agua es baja... Fría . Soplaba un viento cortante.
Riesgos. El caudal baja con fuerza y estrépito...
Nuestras caras reflejaban incertidumbre.

Volvernos sin intentar cruzar el río .
Intentar cruzar un río que se antojaba furioso.

Volver sobre nuestros kicks...
La naturaleza es soberana. Ella nos dicta.

Nos volvimos, miramos varias veces hacia atrás, como esperando que algo extraordinario ocurriese.
Vimos de pronto un convoy de 4x4.  Regresamos al cauce del río y allí tras cruzar ellos, nos explicaron que hay una profundidad de un metro.

Nada. Ni intentarlo. Demasiada agua, demasiada fuerza y frío.

Nadie nos exige nada. Sólo nosotros dos nos exigimos a nosotros mismos, ni siquiera el uno al otro. Y nuestra mayor exigencia propia; la de cada uno en particular, y esa es común;  es disfrutar de la aventura.

Nos volvemos.
La tormenta nos pasó por encima; ya habíamos montado la tienda que fue zarandeada como la vela de un velero en plena tempestad. Durante horas nuestras espaldas hicieron de paraviento, y en ese incesante forcejeo caímos rendidos . Cuando despertamos todo era calma.
En el cielo se había abierto un claro  azul. El glaciar luminoso muy blanco. Muy nevado.
Unas sopas y unos cacaos calientes, nos entonaron.
Hicimos noche en medio de unas lenguas negras de lava y ceniza; un paraje lo que se dice " lunar".

A la mañana siguiente volvimos al tramo donde la carretera está anegada por las aguas que bajan  del glaciar. Buscamos un posible paso aquí y allá.  Hacia arriba y hacia abajo, pero de nuevo nos dijimos que sería  arriesgar demasiado.
Hay que respetar los ríos, su fuerza.

Íbamos a seguir disfrutando. Y tanto que lo hicimos...
La vuelta fue, de lo más. Lo que habían sido nueve horas a la ida; se convirtieron en  tres horas de Kickbike con impresionantes downhill en esta isla de hielo y fuego.

11 agosto 2015

HÚSAFELL

El paisaje es cambiante. Comenzamos a ver fumarolas. Ese vapor que expele la tierra liberándola de presión.
Los ríos de un azul turquesa al galope van al mar mientras nosotros ascendemos, y nos encontramos con la nieve en las montañas.

Desde que salieramos de Borgarnes, las carreteras por las que transitamos tienen poco tráfico, así que en muchos kilómetros, podemos ir en paralelo comentando cuánto vemos.

Por estos campos tan extensos que atravesamos kick a kick se ve actividad ganadera. También se da el cultivo hidropónico de fresas. Cultivos de verduras en invernaderos. Y las ovejas siempre de tres en tres.

Los Kickbike van de cine. Son unas máquinas robustas. Quemamos muchas calorías, pero luego nos encargamos bien de reponerlas.
Y como siempre vamos abiertos a que la vida nos sorprenda, de nuevo nos sorprendió.
Disfrutamos de un plato combinado vegetariano que ni el "mejor restaurante del mundo".
Buenos alimentos, descansar bien, hidratarse bien; es fundamental. La ilusión y la disciplina, vital.
Hemos desayunado tomates, nos vamos a nadar un rato.