Hacia lo salvaje....
Amaral hace años me sorprendió con aquella canción con la que me identifico y me gusta. De vez en cuando escucho el acústico que viene en el pack que comprara por aquel entonces. A los buenos artistas hay que mimarlos como a las flores.
Hacia lo salvaje, internarse en la naturaleza pura. Disfrutar del incansable viento, el elocuente sol de amanecer, los zumbidos de las trabajadoras abejas, las volcánicas piedras, las violetas plantas, el musgo...
Nos alejamos kick a kick del tránsito imparable de la urbe. Reikiavik se fue quedando a nuestras espaldas.
Cuando la tierra giró hasta un punto donde el sol pintó el paisaje de morados y naranjas, cuando asomamos a la Luna, acampamos.
Dormimos entre algodones, en la paz absoluta.
Nos disponemos a montarnos en los kickbikes y seguir rumbo Norte. Una manzana y en ruta!
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